SERVOSA – La industria minera PERUANA

La industria minera es por mucho, uno de los campos de desarrollo más mutable que existen en la actualidad. Este mercado vive en una montaña rusa de precios que suben y bajan constantemente y debido a ello, las empresas invierten en diversos estudios que tratan de generar proyecciones sobre qué países o sectores serán los próximos en crecer.

Actualmente se prevé una crecida en la industria minera durante la siguiente ola de exploración y con una mayor estabilidad en sus precios, gracias a un aumento del valor del oro y a las medidas desarrolladas por productores de otros minerales para combatir la sobreoferta. En este escenario encontramos que Perú, gracias a las estrategias aplicadas en esta área durante la última década y políticas propiciadas a inicio de los noventa, se ha visto posicionado como uno de los modelos de crecimiento más exitosos dentro de los países que aún están en vías de desarrollo, por ello no es de extrañar que las empresas más representativas a nivel mundial tengan presencia en el Perú, participando en la exploración y explotación de estos recursos.

Este “Resurgimiento” de la producción minera nacional ha aprovechado un contexto de altos precios en metales para afianzar el crecimiento económico general. Hay que tener en cuenta que lograr transformar los recursos minerales en desarrollo sostenible permite mejorar considerablemente los estándares de vida en las poblaciones más vulnerables o menos protegidas del país.

Nunca debemos infravalorar la influencia de la minería en nuestra economía, ella aporta casi un 14% de nuestro PBI y representa por mucho nuestras exportaciones. Además de todo eso, esa estabilidad lograda propicia el interés de la inversión extranjera, no solo que busca la expansión de los proyectos existentes, también participa en el desarrollo de otras líneas de negocio directa e indirectamente relacionados.

A pesar de todo el aporte económico que esta industria trae consigo, también presenta frenos para lograr su completo desarrollo. Sus mayores dificultades se encuentran en la coacción recibida por parte de las comunidades que perciben en el desarrollo minero un peligro generalmente medioambiental o relacionado al tema de expropiación de tierras y reubicaciones, esto desata conflictos entre comunidad y empresa minera a pesar de que exista una mejora socio-económica para los pobladores de esa comunidad en particular y que la empresa este regulada por estándares ambientales internacionales.

Esto en parte se debe a que no existe un ente político mediador en este tipo de enfrentamientos y una mala gestión administrativa dentro de las regiones para la correcta distribución de los recursos. Es vital para poder aprovechar todo el potencial minero se fortalezcan las instituciones con personal capaz de asumir cargos de administrativos que promuevan la satisfacción de las necesidades sociales con el apoyo económico que la minería ofrece.

Las empresas dedicadas alrededor del mundo minero también tienen el deber de participar activamente en la solución de estos problemas sociales, y deben ejercer políticas estrictas que vayan más allá de meramente cumplir los estándares legales, en especial si nos damos cuenta de los problemas que se generan dentro de las organizaciones gubernamentales.

El Perú está caminando sobre una oportunidad inmejorable, vivimos en una tierra rica en recursos que podrían reducir considerablemente los niveles de pobreza  y mejorar el bienestar general, pero para lograrlo es vital replantearnos como país si nuestras políticas sociales son las adecuadas, ya que no tenerlo en cuenta seguirá siendo un impedimento para comenzar posibles proyectos mineros importantes y que la máquina económica comience a avanzar.