¿Qué significa DIRIGIR una empresa?

leadership

La dirección de una empresa implica el desarrollo de una labor compleja que consiste, básicamente, en recopilar información para elaborar los planes de la empresa, fijar los objetivos y las políticas a seguir, transmitiendo todo ello al personal que forma parte de la organización.

Para el desarrollo de esa labor, que formará parte fundamental de la actividad empresarial, se han identificado un total de seis grandes funciones. El desarrollo de las mismas, lleva asociado la realización de una serie de tareas que requieren poseer las competencias necesarias para su desempeño eficaz.

Dirigir una empresa requiere una combinación equilibrada de un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y aptitudes, que se conocen como competencias, y que es lo que va a permitir llevar a cabo de forma eficaz y eficientemente una misión. Por lo tanto, están relacionadas con un desempeño profesional calificado de bueno o excelente, sea cual sea el trabajo o actividad a desarrollar.

Una competencia se compone de los siguientes elementos:

  • Saber = Conocimiento. El conjunto de conocimientos que permite a una persona realizar los comportamientos incluidos en la competencia. Es preciso tener ciertas habilidades y conocer las técnicas y herramientas necesarias.
  • Saber hacer=Aplicación de conocimientos de forma apropiada a la situación. Aplicación de conocimientos a la toma de decisiones y resolución de problemas que requiere el desempeño del trabajo o actividad. En definitiva se trata de la aplicación de habilidades y destrezas, ya que no basta con conocer las técnicas e instrumentos necesarios, sino que es preciso saber aplicarlos a cada situación particular.
  • Saber estar=Aplicación de conocimientos de forma apropiada al contexto de interacción. Aplicación de conocimientos para que la integración persona-tarea sea adecuada. En este caso se trata no sólo de realizar de forma eficaz las tareas incluidas en el puesto de trabajo, sino también que las actuaciones se ajusten a las normas y reglas del entorno, del mercado en general y del grupo de trabajo en particular. De esta manera, a los conocimientos se le incorporan las actitudes e intereses.
  • Querer hacer = Voluntad y motivación. Se trata de un elemento imprescindible en el conjunto de la competencia ya que sin él no es posible su operatividad. En este sentido, un buen clima de trabajo, la capacidad de persuasión y la motivación están directamente relacionados con la consecución de los objetivos de la empresa.
  • Poder hacer = Existencia de medios y recursos. Es éste un aspecto que muchas veces se olvida, si bien condiciona de forma definitiva la posibilidad de desarrollo de una competencia. Se trata de la obvia necesidad de disponer de los medios y recursos necesarios sin los cuales sería imposible el desempeño de los comportamientos incluidos en la competencia.

La dirección de una empresa, por lo tanto, supone el desempeño de una serie de funciones directamente relacionadas con determinadas actitudes, habilidades y competencias tales como flexibilidad, capacidad de organización, trabajo en equipo, etc.

Estas competencias no son innatas, se pueden aprender y algunas de ellas las hemos desarrollado en nuestras distintas experiencias de vida y procesos de aprendizaje.

Es importante, por tanto, conocer el grado de desarrollo en que se encuentran estas competencias, en las personas que van o están dirigiendo una empresa.